
De Ramos Generales a la Mesa
Nuestra historia comenzó en 1951 con una pequeña tienda en el centro de Aimogasta. Para 1957, ese espíritu emprendedor se transformó en nuestra primera elaboración artesanal de aceitunas de mesa.
Desde 1957, cultivando la excelencia en Aimogasta, La Rioja.

Con raíces familiares que se remontan a 1940 y consolidados oficialmente en 1957, nuestra familia ha cultivado la paciencia como virtud en Aimogasta, la Capital Nacional del Olivo. En cada olivar vive el legado de quienes comprendieron que el tiempo no se apresura, se honra.
No somos una fábrica, somos una casa. Nuestra devoción por la variedad Arauco nos impulsa a entregar a las familias exigentes el mismo tesoro puro y artesanal que ha alimentado a la nuestra por décadas.
Cada gota cuenta una historia de compromiso inquebrantable
Cultivados en Aimogasta, La Rioja. Nuestra tierra otorga a esta variedad argentina un calibre y sabor reconocidos mundialmente.
Recolección 100% manual, fruto por fruto. Un proceso artesanal que protege la integridad de la aceituna, imposible de replicar con máquinas.
Extracción en frío y selección meticulosa. Sin aditivos, respetando los ciclos naturales para garantizar una pureza incomparable.

Nuestra historia comenzó en 1951 con una pequeña tienda en el centro de Aimogasta. Para 1957, ese espíritu emprendedor se transformó en nuestra primera elaboración artesanal de aceitunas de mesa.

En julio de 1969 inauguramos nuestra planta de aceite de oliva. Fue el año en que nació la generación que hoy custodia la marca, entrelazando la vida familiar con la pasión por el olivo.

En la Capital Nacional del Olivo, protegemos la variedad Arauco. Un eslabón entre la vieja y la nueva olivicultura, manteniendo la cosecha manual y el respeto por nuestro terruño riojano.